Nuestra Historia

“Un Refugio para la Familia” tiene sus inicios en febrero de 1986, cuando el Señor tocó el corazón de un matrimonio dispuesto y generoso: nuestros hermanos Bernardo Cisternas (Q.E.P.D.) y Miriam Mora. Con profunda convicción y amor por la obra de Dios, abrieron las puertas de su hogar para que allí comenzara a reunirse una pequeña pero ferviente congregación.

En ese mismo lugar se construyó un primer y humilde templo, donde se vivieron los primeros cultos, oraciones, alabanzas y momentos de comunión que marcaron el inicio de una comunidad que con el tiempo crecería en número, fe y madurez. Fueron años de esfuerzo y perseverancia, de mudanzas y desafíos, pero también de fidelidad divina. Gracias a la dirección de Dios y al trabajo constante de sus miembros, la iglesia logró adquirir un terreno propio, donde hoy se levanta el templo que nos alberga. Este lugar no solo representa una estructura física, sino la expresión viva de un sueño sostenido por la fe.

A lo largo de los años, Dios ha levantado distintos pastores para pastorear con amor y visión esta comunidad. Entre ellos recordamos con gratitud a: pr. Patricio Alvial, pr. Luis Garrido, pr. Carlos Alvial, pr. Juan Soto, y pr. Samuel Soto. Cada uno de ellos dejó una huella en nuestra historia, aportando a la formación y consolidación de lo que hoy somos.

Hoy podemos decir con gozo que somos una iglesia sólida, madura, y autosostenible, con una identidad bien definida y un llamado claro. "Un Refugio para la Familia" no es simplemente un lugar físico donde nos reunimos, sino una iglesia que tiene una esencia viva, clara y reconocible, moldeada por el carácter de Cristo y por años de caminar juntos bajo Su gracia.

Nuestros Pastores

Nuestros pastores

Nuestros pastores son Patricio Alvial Proboste y Yalili Leiva Sandoval, parte de la IML mundial. Llevan 30 años de ministerio sirviendo al Señor, junto a sus hijos, Diego y Deby.

Su ministerio tiene un enfoque familiar y creen que todos los integrantes de las familias pueden conocer a Jesucristo como Señor y salvador. Promueven la restauración y crecimiento espiritual de cada creyente.

Sirven con humildad, dedicación y pasión por hacer discípulos de Jesucristo.

Nuestras Creencias

En Un Refugio para la Familia creemos en un solo Dios trino: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Jesucristo es el centro de nuestra fe; en su vida, muerte y resurrección encontramos salvación y vida nueva.

Afirmamos la Biblia como la Palabra de Dios, nuestra máxima autoridad para vivir con fe, amor y esperanza.

Creemos que la gracia de Dios es para todos, y que cada persona puede responder libremente a su llamado. No hay nadie fuera del alcance de su amor ni del poder transformador de su gracia.

Enseñamos que la salvación no solo perdona, sino que transforma: somos llamados a una vida de santidad, guiados por el Espíritu Santo en un proceso continuo de crecimiento.

Vivimos nuestra fe en comunidad, como cuerpo de Cristo, acompañándonos, sirviendo juntos y compartiendo la esperanza del evangelio con nuestro entorno.

Como parte de la Iglesia Metodista Libre, afirmamos la dignidad de toda persona, promoviendo la justicia, la libertad, y la participación activa de hombres y mujeres por igual en la misión de Dios.

Nuestra iglesia es un refugio espiritual donde la gracia sana, forma y envía discípulos al mundo con propósito.